domingo, 9 de agosto de 2015

"Sé que no me compartes porque eres racista, MAH NIGGAH"

Me apostaría mi cojón favorito (el izquierdo) a que alguna vez os ha llegado a vuestra time-line de Facebook una rebuznada muy similar a ésta que paso a mostraros:



El responsable de aquella publicación, a pesar de no ser el autor de la imagen original, pasó fugazmente al limbo de los "no seguidos" entre mis contactos. No sólo eso; ni corto ni perezoso, denuncié el post, llevado más bien por el arrebato de mal genio que se apoderó de mí persona virtual que por una esperanza firme de que aquello ayudaría a frenar la proliferación de estas mamarrachadas pseudo-moralistas. 

Después de un extenso análisis, he llegado a la conclusión de que el mensaje es erróneo,  injusto y, sobre todo, ofensivo para todas las partes que involucra.  En primer lugar, echemos un vistazo a su concepción más primaria: tenemos un componente visual (la imagen del infante) y un componente verbal: un texto que pone una "voz" imaginaria al personaje (al menos, el neandertal responsable de este aborto sabe dónde colocar las tildes; eso se lo reconozco).

 A ver... ¿Por dónde se coge esto? Para empezar, si vas a hacer terrorismo emocional, al menos haz bien tus deberes. "Sé que no me compartirás porque eres RACISTA" es un enunciado que anula la razón de ser del mensaje. Si estás convencido de que nadie va a compartirte por su posicionamiento racista, ¿para qué cojones te esfuerzas? ¿Qué quieres de mí? Decir algo como "Compárteme si no eres racista", aun siendo materia fecal de la misma casta, sería más coherente con la intención del emisor. 

De todos modos, ¿por qué debería compartirte? Voy a enumerar seis de los motivos por los que jamás compartiría una publicación así, y verás que ninguno involucra el racismo:

1. Se trata de una publicación claramente concebida para la caza masiva de "megustas" por parte de usuarios que quieren hacer crecer sus páginas y sacarse unas perrillas con la publicidad, todo ello aprovechándose de la buena fe de personas con escaso nivel intelectual.

2.  Ya pueden ser blancos, negros, rosas o color verde esmeralda: no me gustan los bebés. Huelen a caca, tienen el cráneo abierto, babean y, básicamente, son mojones de carne descerebrados con extremidades que, por si todo esto fuera poco, están diseñados para morirse a la más mínima falta de cuidados. 

3. Me gusta compartir publicaciones intelectualmente enriquecedoras o, simplemente, de índole creativa: música, artículos, artworks, tiras cómicas, citas, reflexiones curiosas... Un bebé pestoso no enriquece mi time-line en ningún sentido.  

4. Nunca comparto ninguna publicación que, de cualquier modo, contenga la palabra "compartir" o variaciones.

5. El enunciado es innecesariamente ofensivo por eso de llamarte "racista" sin motivo aparente. 

6. De nuevo, el carácter "expositor" de las redes sociales vuelve a la carga. Por supuesto: si compartes esta imagen, automáticamente pasas a convertirte en el adalid indiscutible de la igualdad racial (como si dar un par de clicks con el ratón supusiera una partida de espinazo mayúscula, ¿eh?). 

Por si quedan dudas: no, no soy racista. La humanidad es repugnante en su totalidad, con todas sus formas y colores.

Buenas noches, y que los tumores os canten nanas. Próximamente, os hablaré de las publicaciones con gatitos decapitados que tanto nos gustan.




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